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CALENDARIOS ANTIGUOS
El calendario chino
Todo sistema astrológico que se respete se basa en un calendario establecido científicamente sobre un sistema de ciclos indestructibles, de los que no se puede prescindir para comprender los elementos básicos de la interpretación. Por eso, a pesar de la aridez de una exposición bastante teórica, hemos juzgado indispensable pasar por la explicación del calendario chino. Prometemos que será tan corta como sea posible, y nos limitaremos a las nociones indispensables para la astrología, dejando de lado el resto de los datos. As¡ el tiempo le parecerá más corto…
Los ciclos constituyen el ritmo fundamental del mundo, que sufre retornos periódicos a situaciones próximas a las ya encontradas antes. En la continuidad y en la ruptura el universo prosigue su existencia, lo mismo que cada hombre en el interior de sí mismo, con sus características propias. Los movimientos son unas veces contradictorios y otras complementarios y nunca son extraños unos a otros. Es su suma lo que constituye la infinita variedad a la que pertenecemos.
La Luna
Simplificando un poco, podría decirse que la astrología occidental toma como base el ciclo solar y la astrología china, en cambio, el ciclo lunar. Pero es demasiado esquemático para ser cierto de una manera tan simple, porque, evidentemente, la Luna es un planeta importante en el sistema astrológico occidental y el Sol tiene también su lugar en la astrología china. Sin embargo, el punto de partida es diferente. El valor medio del mes lunar es de 29 días, 12 horas, 44 minutos. Es el tiempo que necesita la Luna para dar la vuelta a la Tierra. Esto plantea un problema práctico del que vamos a hablar inmediatamente para no volverlo a mencionar. Efectivamente, si hay doce lunaciones en un año, nos quedamos cortos, y el año no corresponde con el tiempo que tarda la Tierra en dar la vuelta al Sol. Ahora bien, hay que volver a esta unidad mayor para que el tiempo no resulte desfasado en relación a las estaciones.
Entonces, según unas reglas relativamente complejas, que es inútil detallar aquí, el calendario chino añade de vez en cuando un “mes bis”, que da a ciertos años trece lunaciones, permitiendo así restablecer el equilibrio.
En la Tabla 1 , hemos señalado esas lunaciones añadidas de manera particular. Pero si lee con atención las características de cada mes, constatará que a veces, son idénticas durante dos meses seguidos. Es que el segundo mes, repetición del primero, corresponde a una de esas lunaciones de “repesca”. No hay que darle, pues, mayor importancia.
Los diez Troncos celestes
Curiosamente, el primer ciclo aparecido en la historia del calendario chino, y basado sobre un número, correspondía al número 10. Eso ocurría hacia el 1500 a. de J.C., en una época en que Occidente estaba muy lejos de saber contar según el sistema decimal. A decir verdad, no se trata aquí de un sistema decimal, porque no se multiplican las decenas entre sí, como se hace al añadir los ceros.
Los diez Troncos celestes han sido -asociados a los días, cada día está -representado por uno de los diez caracteres chinos que significan uno de los Troncos. Luego este ritmo denario, llamado así para marcar bien la diferencia con el decimal, se aplica también a los años y a los meses. Existe una correspondencia muy sencilla entre los Troncos celestes y los cinco elementos -de los que hablaremos con detalle más adelante: Cada Tronco es, además, Yin o Yang. He aquí la lista de los diez Troncos celestes, con su nombre chino primero y con el vietnamita después -se encuentra uno u otro según los autores.
Nombre Nombre chino vietnamita Elemento Yin/Yang
Kia Giap Madera Yang
Yi At Madera Yin
Ping Binh Fuego Yang
Ting Dinh Fuego Yin
Wou Mau Tierra Yang
Ki Ky Tierra Yin
Keng Canh Metal Yang
Hsin (o Sin) Tan Metal Yin
Jen Nham Agua Yang
Kouei Qui Agua Yin
Las doce Ramas terrestres
Después de los Troncos vienen las Ramas, se les llama, a veces, también Ramos, lo que marca bien su dependencia en relación a los primeros. Son doce y ese número es la base de muchos ciclos, de los que los principales son:
- los doce animales emblemáticos, o signos;
- las doce lunaciones del año;
- las doce horas del día.
Aquí también hay que establecer correspondencias entre los nombres de las Ramas terrestres y las otras características del horóscopo chino. La tradición retiene éstas:
Nombre chino Elemento Yin/Yang Orientación Estación
Tseu Agua Yang Norte Invierno
Tcheou Tierra Yin Centro
Yin Madera Yang Este Primavera
Mao Madera Yin Este Primavera
Tch’en Tierra Yang Centro
Seu Fuego Yin Sur Verano
Wou Fuego Yang Sur Verano
Wei Tierra Yin Centro
Chen Metal Yang Oeste Otoño
Yeou Metal Yin Oeste Otoño
Hsiu Tierra Yang Centro
Hai Agua Yin Norte Invierno
Estos ciclos, válidos para las horas, los días, los meses y los años, se llaman duodenarios.
El ciclo sexagésimal
Cuando un ciclo de base diez y otro de base doce se superponen, vuelven juntos a su punto de partida cada sesenta años. El resultado es el mismo ya se trate de horas, días, meses o años.
Vamos a fijarnos con un poco más de atención en el período de sesenta años, durante el cual el ciclo duodenario de Ramas terrestres, correspondiente a la sucesión de los animales emblemáticos, se desarrolla cinco veces y el ciclo denario de los Troncos celestes, seis.
Este período es, naturalmente, muy importante:
- En sesenta años una vida humana se hace y se deshace. Desde la infancia hasta el retiro de la vida activa, se tiene tiempo suficiente para aprender y comprender todo, si se tiene el deseo profundo de ello.
- En sesenta años el paso celeste de los Troncos y de las Ramas suprime parte del desfase y crea un momento que fija los puntos de referencia.
Cada sesenta años comienza, pues, un nuevo ciclo y es la ocasión para el mundo de algo así como volver a su virginidad. Naturalmente, no hay nada que borre los ciclos ya cerrados, pero todo vuelve a ser posible, y los hombres y mujeres de la tierra entera tienen ante sí toda la esperanza…
El 2 de febrero de 1984 comenzó un nuevo ciclo. Si mira usted esta fecha en la tabla I, podrá leer frente al año 1984 las indicaciones: Rata de Metal Yang - Madera/Agua. Son los mismos datos que encontraría si consultara el cuadro del año 1924, sesenta años antes.
Un principio de ciclo tiene lugar, por lo general, una sola vez en el curso de una vida humana, rara vez dos veces y nunca tres. Se trata, pues, de una circunstancia excepcional.
Con el fin de fijar convenientemente las cosas, y de volver por última vez al calendario chino antes de pasar a la explicación de los símbolos astrológicos propiamente dichos, vamos a precisar aún una cosa importante.
En 1984 comenzó el 78 gran ciclo de sesenta años. La tradición astrológica china puede, por lo tanto, fecharse con facilidad: hace, en 1984, 4.620 años que los astrólogos utilizan esta técnica de lectura del mundo. No se trata, pues, de un invento reciente y aproximado, sino de una ciencia establecida desde hace mucho tiempo, cuyas reglas han sido verificadas en millones de ocasiones.
El calendario civil Egipcio
Los egipcios elaboraron el calendario más exacto y complejo de la antigüedad. El año egipcio constaba de 12 meses de 30 días y 5 días adicionales (coincidiendo en esto con el Calendario Revolucionario). Este calendario ya existía antes del año 4000 AC. El calendario estaba basado en la observación de la salida “heliaca” de la estrella Sirio (la más brillante del firmamento). Se produce la salida “heliaca” de una estrella cuando ésta vuelve a ser visible sobre el horizonte poco antes del amanecer, después del intervalo de tiempo en el que la luz solar impedía su visibilidad. El intervalo de tiempo entre dos salidas “heliacas” consecutivas de una estrella es el año sidéreo, que no coincide exactamente con el verdadero año solar o trópico, que es el que determina la periodicidad de las estaciones. La causa de que no coincidan año sidéreo y año trópico es el movimiento de precesión de los equinoccios que sufre nuestro planeta. De todas maneras la diferencia entre ambos es relativamente pequeña.
El Calendario civil egipcio El calendario civil u oficial egipcio es el primer calendario solar del que se tiene noticia. Los pueblos de la antigüedad medían los años mediante calendarios lunares. Los babilonios, altamente preocupados por la Astronomía y las matemáticas tenían un calendario basado en observaciones lunares. Ahora bien, el concepto de mes a partir de las fases lunares lleva implícito la observación constante de fenómenos que no son en absoluto regulares. La duración de una lunación es variable y está comprendida entre 29 días 6 horas y 29 días 20 horas, siendo el mes lunar medio de 29 días 20 horas 44 minutos 2 segundos. Un calendario con meses de 29 y 30 días se ajusta bastante bien a los ciclos de la Luna. Habría que añadir 1 día a 1 mes de 29 días cada 30 meses. A pesar de la dificultad de ajuste mediante la Luna, los calendarios solares se complican todavía mas. No obstante este era el que empleaban los egipcios, aunque existen noticias de que en épocas mas antiguas hacían uso de un calendario lunar.
El calendario oficial o civil constaba de 365 días divididos en 12 meses de 30 días cada uno, a los que añadían 5 más, conocidos como epagómenos. Estos 5 días, en egipcio “heriu repenet” eran los dedicados a los nacimientos de Osiris, Horus, Seth, Isis y Neftys, por ser los días en los que la diosa Nut pudo dar a luz a sus hijos, depués de la maldición de Ra (ver historia de Osiris). Los meses se agrupaban en estaciones, cada una de las cuales constaba de 4 meses.Estas eran: la estación de la inundación (Achet), el invierno o germinación (Peret) y el verano o calor (Shemu), también conocida como estación de la deficiencia por la falta de agua en el Nilo. Los 4 meses de cada una de las estaciones, en su versión griega eran: Ajet o inundación: o . Meses: Thot, Faofi, Athyr , Joiak Peret o germinación (invierno): . Meses: Tybi, Meshir, Famenoth, Farmuthi Shemu o cosecha (verano): Meses: Pajon, Paini, Epifi, Mesore A estos meses se les añadían, tras el último día de Mesore, los 5 días epagómenos. Este era el calendario impreciso o civil. Comenzaba con el amanecer helíaco de Sotis. Sotis fue el nombre dado a la estrella Sirio. Así el año empezaba cuando Sirio aparecía por el horizonte en el momento de la salida del sol. Este fenomeno, conocido como salida helíaca de Sotis, se producía en torno al inicio de la inundación anual, y equivale aproximadamente al 19 de Julio del año juliano o al 15 de junio de nuestro calendario en la latitud de Menfis. Ahora bien si tenemos en cuenta el año egipcio de 365 días frente al juliano de 365.25 días se produce un error de 1 día cada 4 años, es decir el principio del año oficial se retrasaba un dia cada 4 años. El año sótico, o año alejandrino, no coincide con el solar exactamente, sino que es algunos minutos máyor, por lo que un periodo sótico tenía 1460 años sóticos y 1461 civiles o imprecisos Este es un error importante, al cabo de 400 años el inicio oficial y el solar estarían desviados 100 días y sólo cada 1461 años coincidirían ambos principios de año. Lógicamente los egipcios observaron este desplazamiento que provocaría que el verano comenzase a mitad de la estación Peret (invierno). Y aquí es donde surgía el problema agrícola. Los egipcios, o al menos los sacerdotes, conocían esta desviación perfectamente, ya que no es difícil observarla, y se puede ajustar con mayor precisión cuanto mayor es el tiempo de observación. Pero el calendario civil no se corregía, sino que se acumulaba el error. Si pensamos que la fecha de la inundación era el acontecimiento más importante del año, era necesario calcular y hacer saber a los encargados de las labores agrícolas en que momento se produciría, puesto que empleando el calendario civil habría años que el día de la inundación caería en plena estación de la cosecha. Es posiblemente en este punto donde los sacerdotes utilizaban su poder. Eran ellos quienes calculaban, a través de un calendario religioso, basado en observaciones astronómicas, las fechas religiosas y de la inundación. ¿Por que entonces no cambiaron el calendario civil, ajustándolo a 365.25?. La respuesta se encuentre quizá en el poder que les otorgaba la necesidad de calcular no solo la fecha de la inundación sino también ciertas festividades religiosas, y una modificación al calendario civil les supondría esa perdida de “poder”. Era un secreto que el pueblo no debía conocer. El resultado inmediato del uso de este calendario religioso es que algunas fiestas se celebraban el mismo día del mismo mes y otras se desplazaban anualmente. En el 238 a.C durante el reinado de Ptolomeo III, el decreto de Canopus estableció el llamado calendario alejandrino que establecía un 6 día epagómeno cada 4 años. A esta época pertenece el texto de Diodoro quien en su libro I dice :”Los meses y los años egipcios se organizan de forma especial. Los días no responden a los movimientos lunares sino del sol; los egipcios cuentan los meses de 30 días, y después del duodécimo añaden 5 días y un cuarto, y de este modo realizan la revolución del año”. Más tarde Julio Cesar, en el 45 a.C, por sugerencia de Sosísgenes de Alejandría, transformó la duración del año en 365.25 días. Pero a pesar de todo los egipcios siguieron reacios a modificar su calendario civil, y no fue hasta el año 8.a.C., por imposición de Augusto, que tuvieron que adoptarlo de forma oficial. Esto nos da un clara idea de la reticencia de los sacerdotes a “publicar” sus secretos.
Inicio del calendario
El astrónomo Theon de Alejandría, partiendo de amanecer helíaco de Sotis del año 139 juliano, que se produjo el día 1 del mes de Thot dedujo que el día 1 del mes de Thot de los años 1321, 2781 y 4241 a.C. también se produjo el fenómeno. Este cálculo es el que se ha empleado para intentar determinar el inicio del calendario. Si suponemos, como parece lógico, que el calendario debió nacer un año en el que coincidiesen las fechas, debió ser uno de estos. El año 1322 es demasiado cercano; en el 2781 ya existía el calendario según reflejan “los textos de las pirámides”. Esta lógica es la que lleva a muchos autores a “aceptar” el 4241 como el año de inicio del calendario, aunque es cierto que la fecha parece demasiado lejana como para ser cierto y es por muchos autores inadmisible. Hemos de tener en cuenta que toda esta teoría se basa en el supuesto de que el calendario tuvo comenzar uno de estos años y se llega a ella por eliminación de las anteriores. Sabemos que en el año 7 del reinado de Sesostris III (XII dinastía), la salida helíaca de Sotis se produjo el día 16 del mes 8º , lo cual supone un retraso de 225 días respecto al calendario astronómico. Esto nos permite deducir que al menos durante 900 años (225 de retraso por 4) se había empleado el calendario oficial. De la misma forma, sabiendo que durante el reinado de Amenofis I ( XVIII dinastía ), el año 9, el amanecer helíaco de Sotis se produjo el dia 9 del mes 11 (308 días de retraso) deducimos que el calendario civil se empleo al menos durante 1232 años atras. Según estos datos obtenemos unas fechas de inicio de reinado en el año 1888 a.C. para Sesostris III y 1558 para Amenofis I. En ambos casos podemos deducir que el calendario de 365 días ya se empleaba en torno al 2800 a.C.