
Regidos por Saturno y Urano, los nativos de este signo se caracterizan por un frío desapego, que les confiere una gran capacidad para evaluar racionalmente la realidad. Poco emotivos en general, parapetados y siempre a la defensiva, están animados por una profunda ambición, que los capacita para realizar sus objetivos incluso a largo plazo.
Dotados de gran capacidad de concentración, indiferentes a los éxitos de brillo fugaz, tienden a controlar con fría racionalidad cualquier situación y a dominar sus emociones con tal de alcanzar las metas que se fijaron. Si alcanzan el éxito, se tratará seguramente de un éxito estable y duradero, ya que ha sido logrado poco a poco, con lucidez y mucho esfuerzo.
Los obstáculos no los asustan, incluso los estimulan a continuar, aunque sea lentamente y, a veces, renqueando -como la cabra que tiene que alcanzar la cima de la montaña-. Para estos individuos todo es conquista, incluso a costa de grandes sacrificios y renuncias.
Corresponde a la décima casa del Zodiaco, la de la autonomía y del éxito social. El Capricornio puede llegar a sacrificar mucho de sí mismo -y

de los demás- con tal de satisfacer su propia ambición. Opuesto a Cáncer, cuarto signo del Zodíaco, que representa la madre y los orígenes, este signo invernal no se concede la menor debilidad ni nostalgia. Para él, en oposición a la ternura de Cáncer, el pasado no puede estar presente, ya que le obstaculizaría su caminar inexorable, que debe conducirle a su meta, incluso si ésta fuera una meta llena de soledad.
La escasez de ilusiones produce un carácter oscuro, pesimista, aunque ni mucho menos pasivo frente a los obstáculos de cualquier tipo. Su característica principal es quizá la indiferencia, que le hace posible proseguir su largo camino hacia la meta trazada sin dejarse influenciar por los demás. La exaltación de Marte le confiere una agresividad extremadamente controlada, que siempre da en el blanco.
En el plano de las relaciones sociales y afectivas la frialdad de Capricornio puede crearle problemas. El control, la racionalidad y la desconfianza dominan su vida afectiva.
Las grandes pasiones están absolutamente excluídas: por este motivo sólo después de haber valorado todos los aspectos de una relación sentimental, Capricornio se siente preparado para tomar "la gran decisión" de unirse a una persona, a quien proporcionará casi siempre estabilidad y seguridad material, pero muy poco de sí mismo.
Este signo es más capaz que cualquier otro de sostenerse sobre sus propias piernas sin necesidad de ayuda. Ama la soledad y es indiferente a las comodidades, ya que se contenta con poco, siendo a menudo un gran ahorrador. El Capricornio realiza más cosas a partir de la segunda mitad de su vida -y a menudo en la vejez-, ya que su ascensión es lenta pero segura.
Los signos y la correspondencia con los arcanos del tarot:
Arcano XV del Tarot: El diablo, Saturno, Plutón.
Arcano X del Tarot: La Rueda de la Fortuna, Saturno.
Arcano IX del Tarot: El ermitaño, Mercurio, Satruno.